Los Jaivas

Mira niñita

En 1963 se destacaba la efervescencia de la “Nueva Ola Chilena”, algo cercano a un movimiento que involucró a grupos e intérpretes que apostaron a expresar la música popular en forma moderna, a través de ritmos como rock & roll, twist, baladas y otras formas, ya fuera con composiciones ´ originales o adaptando letras extranjeras a versiones nacionales. La Nueva Ola logró una gran aceptación, y sin ser relevante como propuesta estética, significó un esfuerzo importante para asimilar el rock, y hasta hoy, es recordado en forma nostálgica por los más adultos.

En esos años también comenzaba a popularizarse la cumbia como ritmo bailable, el cual llegaría a convertirse en “El Ritmo”, imprescindible en cada fiesta o evento. De otra vertiente, surgía un neo-folklore, en donde ritmos tradicionales eran interpretados con una instrumentación más sencilla y arreglos vocales más cercanos a los jazzísticos que a las expresiones originales. Eran tiempos más fáciles y simples, sin la excesiva segmentación actual. Un tema de rock chileno competía mano a mano en un mismo ranking de popularidad con Los Beatles por el primer puesto, la igual que la música folklórica, en un intento de la industria discográfica nacional por disputar en iguales condiciones con la música importada.

Unos años más tarde, todo eso abrió las puertas al nacimiento de la “Nueva Canción Chilena”, en donde el elemento folklórico servía de soporte a una temática de mayor contenido social, destacando la incorporación de ritmos andinos. Todos estos cambios musicales esbozados esquemáticamente, tuvieron efecto popular y una repercusión en toda la música nacional, y por supuesto, en este naciente grupo.

“…Al principio nos llamábamos “High-Bass”-evoca Claudio- y tocábamos música de fiesta. Lo mismo que hacíamos jugando y amenizando festivales del colegio o de los amigos; fue nuestra primera etapa profesional. Tocábamos por todas las fiestas de la provincia de Valparaíso: Matrimonios, kermesses, llegando a ser algo así como la orquesta favoríta, la que nunca faltaba en todas las fiestas. Curiosamente, había otra orquesta que se llamaba “Los Masters”, que después se transformaron en el actual “Congreso”, y ellos eran de Quilpué. Otro grupo de entonces eran los “Sausalito”, que era una orquesta de la Universidad Santa María. Eramos las tres orquestas que hacíamos todo ese trabajo, especialmente en los balnearios, la costa, las boites,y esa fue la primera escuela de Los Jaivas. Aprender a tocar frente al público, hacer que bailaran, hacerlos participar. Nuestra música era principalmente los temas de moda de la época: La tropical, que en ese tiempo era el Chá, chá, chá, el bossa nova, lo boleros…”

El nombre “High-Bass” nació de la diferencia de estatura entre los hermanos Parra en relación a Gato y Mario. Ensayaban en la casona de la calle Viana, en un subterráneo pequeño, en donde además organizaban una suerte de boite-discoteque tocando para los amigos. El lugar fue bautizado como “El Chichón”, ya que al entrar, los que ingresaban se golpeaban la cabeza con las vigas dado lo bajo del lugar.

Entonces, Claudio tocaba el acordeón, Eduardo el piano, Gato la guitarra, Gabriel la batería, y Mario el bajo u otro instrumento de percusión. Ya destacaba el inconfundible estilo de canto de Gato, una voz que caracteriza al conjunto y lo engarza con otro elemento de raigambre popular.

Es en aquellos años cuando se produce también la avalancha de la Segunda Generación del Rock con Los Beatles a la cabeza, y en chile, campo fértil para imitar cualquier tendencia, muchos grupos buscan sintonizar con la nueva onda.

“…Era la época de Los Beatles -señala Claudio- pero curiosamente no nos interesaron. No fuimos influidos por esa música, a pesar de que era un movimiento que estaba abarcando todo el mundo y aquí llegó algo tardío. Pero nosotros no tocabamos Rock & roll; solo esporádicamente, eran inventados por nosotros. Eramos bien “chamullentos”. Nunca tocábamos un tema entero, solo pedazos de temas. Mezclabamos pedazos y los juntabamos con otros. Lo importante era que la gente bailara y participara. El tema no importaba en sí, lo adjuntábamos a otro que era lo principal…”

Las influencias provenían de muchas partes, pero la música que interpretaban era distinta a las de audición común, y esos años de experiencia semi-profesional le forjaron una escuela que pocos grupos poseen.

Gabriel y Mario también pasaron un par de años en el conservatorio, pero no insistieron. Era preferible tocar y aprender directamente experimen- tando con la música, que teorizarla lentamente. Los High-Bass ya tenían su propio espíritu musical.

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